Ileana Andrea Gómez Gavinoser

jueves, 12 de agosto de 2010

LLUVIA




¡La pucha!, el mal tiempo se vino con todo. Tendría que salir pero no tengo piloto. Para colmo estoy resfriado. No deja de llover, ¡qué aguacero! Me están esperando; en casa tampoco hay un paraguas. ¡Carajo!, por momentos diluvia!, prometí estar con ellos pero en el barrio no hay ningún colectivo que me lleve directamente y no tengo guita para un taxi. No puedo hacer nada. Cada minuto que pasa aumenta mi impaciencia; en el reloj de la cocina vuelvo a mirar la hora; se está haciendo tarde, me desespero. En tanto sigue lloviendo; como si nunca hubiera llovido. Llueve…, llueve..., llueve, no para.

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